¿Qué madre será usted?

Maria Cottas

No es tarea simple, ni es solo alegría ser madre. Querer bien a los hijos no es todo. Es preciso saber amarlos tanto, como tener fuerzas para contrariarlos. Problemas y soluciones de educación infantil existen, es siempre bueno recordar.

Porque hay madres que no saben decir no. Como resultado, se encolerizan, se desesperan, mas tarde se arrepienten, casi siempre, de la bondad excesiva.

Otras, prometen al hijo llevarlo al cine mañana, si se portan bien. El niño paso el día "haciendo sacrificios", pero al día siguiente; Pobrecito! Queda coraje de privarlo del cine de que el tanto gusta?!

Como resultado, la criatura no hace por merecer recompensa, cierta de la flaqueza de la madre, pues cree que todo le es debido.

Otro caso: una madre que deseo, durante tantos años, tener una hija, acaba viendo su deseo satisfecho. Queda radiante, es natural con el nacimiento de la niña, que pasa a ser la más mimada de las hijas desde que abrió los ojos para el mundo. No puede llorar, sin que al menor "Ay" sea luego atendida. Duerme mal, excitada por los mimos que le hacen, tornándose mañosa, inquieta, nerviosa. Para que ella coma, todos en casa tienen que hacerle gracias en la mesa y, claro, la pequeña solo come lo que quiere!

Después de crecidita es la "princesa", perezosa, obstinada, descuidada, que no quiere saber de los estudios. Sus caprichos no tienen mas cuenta y la madre otra cosa no hace de que decir amen a todos esos absurdos.

Pasa a tener un grupo de amigas y amiguitos. Comienzan ahí las preocupaciones de la madre; se inquieta, pues extraños van a enseñar a la hija todo aquello que ella no le enseñó.

Y cual será el futuro de su querida niña?

La intranquilidad de esa madre no existiría se ella restringiese, en tiempo, el exceso de mimos y le enseñase a la hija, aunque ya un poco tarde a merecer lo que desea. Nada de dinero para gastar sin motivo. Y, luego en lo posible, una ocupación para que ella llene su tiempo y no piense tanto en frivolidades.

Hay todavía otra especie de madre que hace un barullo porque la hija aparece al almuerzo con las uñas sucias o despeinada, pero al cenar ignora continúan todavía sucias las uñas o el cabello desaliñado. Como resultado, los hijos se tornan desobedientes, y no "ligan para nada", ni saben a cierto lo que esta derecho o errado.

Ejemplificaré más un caso: una madre se enorgullece de su hija realmente bonita, morena o clara, de cabellos enrulados o lacios o rubia como espiga de maíz, pero cuyo comportamiento es extravagante. Cuando le dirigen la palabra, enmudece, intimidada, después, empacada, sin más ni menos, suelta dos o tres frases mezcladas de astucia. La madre se muestra desolada, y con razón. La hija ya fue expulsada del colegio por mala conducta. Aunque inteligente, no quiere nada con el estudio, es desatenta. Muda de profesores sin resultado alguno.

La madre discute, se exalta, pero, condesciende embelesada por la belleza de la hija, que no larga el espejo, y solo se preocupa con maquillajes. Pasado el enojo, deja a la joven semanas entregada a sí misma.

Es obvio que ella adora su hija, con quien tanto riñe, cuando exaltada, como ríe, indulgente, tato con sus obstinaciones, pereza y caprichos. Y la hija, acostumbrada a tales cambios, no se estimula con los cariños, ni se corrige con los castigos. Se torna esto si, una muchacha hueca, frívola e indiferente.

Citando apenas esos pocos ejemplos, recordaré que las criaturas son terribles críticos y, cuando perciben las debilidades y defectos de los padres, difícilmente los respetan y obedecen.

Por eso, gustaría de saber que tipo de madre es usted, querida amiga, y si ya pensó en el resultado de mañana de la educación y orientación que está dando a sus hijos, hoy.

Traducción al español por Adelina González

 

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