Que es la reencarnación?

Tramos del libro Racionalismo Cristiano

La reencarnación es una verdad elemental.

La ley de la reencarnación – que las organizaciones religiosas tanto hacen para ocultar a sus adeptos, en un deplorable atentado contra una verdad tan elemental, que es la evolución – es aquí amplia y minuciosamente explicada. Pero no se suponga que el Racionalismo Cristiano está haciendo, con esta divulgación, una revelación inédita.

Tres mil años antes de Cristo, Krishna ya proclamaba, en la India, la existencia de la Inteligencia Universal, y aseveraba la inmortalidad del alma y su progreso, a través de múltiplas reencarnaciones. Y esclarecía el gran pensador: "El cuerpo es finito, sin embargo el alma que lo habita es invisible, imponderable y eterna." Tratando de la reencarnación, observaba: "Cuando el cuerpo muere, si el ser fue esclarecido, el alma asciende a las regiones de los entes puros, que poseen el conocimiento de la vida. Pero si el alma, cuando encarnada, se dejó dominar por las pasiones, por los deseos intemperados, entonces es obligada a volver nuevamente a la Tierra, para recuperar el tiempo perdido"

En ese orden de ideas, proseguía: "Yo y vosotros hemos tenido múltiplas reencarnaciones. Las mías, solo de mí son conocidas, mientras que vosotros no conocéis ni las vuestras. Los males con que atormentamos al prójimo nos persiguen, como la sombra al cuerpo. Las obras cuyo móvil es el amor al semejante deben ser anheladas por lo justo, porque son las que concurren para la evolución espiritual. El hombre virtuoso es parecido con los árboles de nuestras florestas, cuya sombra benéfica da a las plantas que las rodean la frescura de la vida."

Hermes, en el alto Egipto, aseveraba, muchos milenios antes de la Era cristiana, "que la Inteligencia Universal es la única Fuerza Creadora de todo cuanto existe en el Universo." y que "sus atributos son la inmensidad, la eternidad, la independencia, la voluntad todo poderosa, y la bondad sin límites."

A respecto del alma, su inmortalidad y reencarnación, ponderaba: "El espíritu del hombre tiene dos fases: cautiverio en la materia, y ascensión a la luz. Durante la encarnación, pierde la recordación de su origen. Cautivo de la materia, embriagado por la vida, se precipita como una lluvia de fuego, con sensaciones voluptuosas, a través de las regiones del sufrimiento, del amor y de la muerte, hasta la prisión terrena donde la vida real parece un sueño vano."

"Las almas poco evolucionadas permanecen amarradas a la Tierra por múltiplos renacimientos. Las almas virtuosas, entretanto, se elevan, a las esferas superiores, donde recobran la vista de las cosas reales, en las cuales se impregnan con la luz de la conciencia iluminada por el dolor, con la energía de la voluntad adquirida en la lucha. Ellas se hacen luminosas, pues poseen la luz en si mismas e irradian esa luz en sus actos."

Más tarde vinieron los griegos Pitágoras, Sócrates y Platón, que también hicieron interesantes disertaciones a respecto de la inmortalidad del alma y de su reencarnación.

Multiplicidad de vidas corpóreas

"La sucesión de las existencias o multiplicidad de vidas corpóreas de una individualidad consciente – el espíritu humano –, denominada reencarnación, constituye una ley, a la cual están sujetos todos los espíritus, y es condición esencial a su progreso.

La reencarnación o sucesión de vidas corpóreas; demostrando la preexistencia y supervivencia del alma humana, enrarece, adelgaza el velo que oculta a nuestra vista una serie de vidas, cada cual menos luminosa, menos limpia de errores, faltas, vicios y crímenes, lo que nos hace comprender porque el mundo es una escuela, donde debemos aprender a amar al prójimo como a nosotros mismos, y como la reencarnación es una necesidad, pues que la vida corpórea es un medio de reparación, aproximando uno del otro, el ofendido y el ofensor, o reuniendo, en una misma familia, bajo el velo de la materia y gracias al olvido del pasado, a la víctima y su verdugo!"

El espíritu hace su trayectoria en este planeta en condiciones apropiadas a su estado de adelantamiento, pasando, en cada reencarnación, a vivir en medio adecuado al progreso ya alcanzado, hasta terminar la parte de la evolución que corresponde a este mundo.

Por que negar la reencarnación?

Por que las religiones occidentales tanto se empeñan, tanto se obstinan en negar la reencarnación? Por que tan intransigentemente la combaten, a pesar de las resonantes e irrefutables pruebas de su existencia real? Por que persisten en el desconocimiento de tantos y tantos hechos que exhaustivamente la comprueban, de los cuales está llena la historia de la humanidad? La respuesta es fácil: reencarnación y salvación son ideas que se rozan, que se agriden, que se chocan, porque son antagónicas e irreductiblemente incompatibles, y en el concepto de la salvación – íntimamente ligado a los favores del perdón – está, precisamente, la base en que se apoyan esas religiones.

Fecundación y la reeencarnação 

Tan prontamente se opera una fecundación, ésta es inmediatamente constatada en los planos superiores, y un espíritu acude a cumplir una de las más importantes determinaciones de las leyes naturales – la reencarnación – de entre los que aguardan, sin temor o reluctancia, dentro del más riguroso orden, cada uno por su vez, compenetrado de los deberes que le están designados.

Determinado a reencarnar, e identificada aquella que le va servir de madre, el espíritu acompaña la gestación hasta el tercero mes, cuando entonces toma ligazón, mediante cordones fluídicos, al cerebro y al corazón del feto. El cuerpo carnal, en formación, comienza a ser envuelto, molécula a molécula, por el cuerpo fluídico del espíritu, que sobre él irradia apostado en el lado de afuera del cuerpo de la gestante – hasta el momento de ser dado a luz, cuando entonces toma entera posesión de él.

Consumada la encarnación, queda el espíritu yuxtapuesto al cuerpo de la criatura, del lado izquierdo, apoyado en su cuerpo astral.

 

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