Racionalismo Cristiano
Normas y orientaciones

Julián González

El primer deber de los miembros integrantes de la Asociación Racionalista Cristiana es dar ejemplos en todos los actos de su vida, probando así que asimilaron los principios doctrinarios que aprendieron en la Doctrina.

• Los ejemplos tienen mayor fuerza persuasiva que las palabras.

• El hábito de hablar excesivamente compromete a la persona, llevándola muchas veces, sin que de ello se perciba, a contradecirse, o desviarse de la orientación criteriosa.

• Práctica recomendable es la de concentrarse durante algunos momentos, procurando un recogimiento interior, silenciosamente y en profunda meditación, esto es, diariamente en horarios que se destina a la vida espiritual.

• No hay quien no tenga problemas materiales, morales y espirituales para resolver. Y esa meditación, ese recogimiento espiritual impelido por un sentir profundo, le facilitan encontrarle la solución, aún para los intrincados problemas.

Conviene no olvidarse de que la FUERZA CREADORA, vulgarmente llamado DIOS, es omnipresente, o con otras palabras, está presente en toda parte.

Esa Fuerza Superior llena totalmente el Espacio Infinito y penetra todos los cuerpos, sin dejar un solo punto vacío en todo el Universo. Es solo cuestión de asimilar mediante la comprensión, armonizándose con el Infinito.

• Los verdaderamente sabios hablan poco, pero piensan mucho, pues intuitivamente sienten la imperiosa necesidad de pensar. Otro tanto ocurre con los científicos, investigadores, inventores, en fin, todos los que estudian procurando perennemente más LUZ, más superación rumbo a la perfección.

Y la verdad es que solamente mediante la meditación puede el ser humano enriquecer su vida interior. Cuando alguien se pone a meditar, concentrado en determinado asunto, establece los medios, las condiciones, el clima espiritual que le facilitan religarse a las Fuerzas Superiores, por las vibraciones armónicas y sintonizantes que emite.

• El repositorio de sabiduría en su máximo exponente no se aloja en el planeta Tierra, como lo suponen seudos sabios materialistas, pero sí, se encuentra en el Espacio Superior, en el Gran Cosmos.

• Los avanzados progresos en la tecnología moderna no existirían, si pequeñitas fracciones de esa sabiduría no hubiesen sido transigidas a los seres humanos por vía de la intuición. Y ellos vendrían aún en mayor escala si el contingente de seres en condiciones de recibir esas intuiciones fuese más elevado. Y para conquistar esas condiciones, es indispensable que la persona humana se prepare, comenzando por extirpar de su espíritu, todo vestigio de sentimientos inferiores.

• El mundo, donde quiera que se encuentre el ser humano, reclama su presencia. Para hacerlo participar de los acontecimientos que a todos involucra. Como piezas indispensables de una misma máquina, somos componentes del mismo Todo, y no nos comprende huir de las responsabilidades y de los deberes que la propia vida impone a cada uno, aun mismo, que estos no resulten agradables.

Siempre que nos encontremos, obligados por las circunstancias, en posición desfavorable, sepamos cumplir, con ánimo y bravura, aquello que nos corresponda en el orden de nuestros deberes, imprimiendo en nuestros actos, la mayor dignidad posible, y así, accionando con nobleza e incentivo propio.

• Nunca debemos separarnos de la acción constructiva impuesta por nuestros deberes, mismo que tengamos que enfrentar con pesados sacrificios y soportar renuncias, pues todo aquello que la vida reclama de nosotros exigiendo abnegación, deberá ser pordigalizado con elevado sentido de superioridad y de una disciplina a toda prueba.

• Los que hayan podido sentir en el Racionalismo Cristiano la profundidad y amplitud que todas las cosas encierran no se dejan cautivar por emociones pasajeras, pues perciben, a través de un raciocinio práctico, que la vida continúa indefinidamente, siempre y siempre con mayor y mas creciente objetividad, contornando realidades que ofrecen nuevas oportunidades para enriquecer nuestro acervo espiritual.

• Conociéndose la ley de las reencarnaciones y sabiendo que este mundo Escuela – La Tierra – nos proporciona los medios de extraer de las lecciones que ella ofrece los conocimientos de que tanto necesitamos, hagamos entonces el máximo esfuerzo para ser alumnos aplicados, sin apartarnos de la rigurosa vigilancia que debemos mantener sobre nuestra conducta. He ahí porque no debemos ser intratables cuando podemos ser atenciosos, ser discretos en lugar de inoportunos. No debemos ser intolerantes pudiendo ser comprensibles; pues, sabido es, que el diálogo aproxima a las partes discrepantes.

• No debemos exhibirnos procurando demostrar sabiduría, cuando bien podemos ser sencillos, útiles y prácticos.

• No debemos ser agentes del dolor y de la angustia cuando podemos ser portadores de la palabra amena y reconfortante que cimienta la verdadera amistad.

• No debemos olvidarnos tampoco de que las riquezas materiales no son nuestras. Ellas pertenecen al mundo Tierra y en ella quedan cuando pasamos a gravitar en otros planos. Nuestro, integralmente nuestro, solo lo son las riquezas morales y espirituales, conquistadas durante la peregrinación por esta esfera física. Luego, no debemos crear confusiones entre ambas riquezas: las primeras son efímeras, de muy corta duración, y en cierto modo ilusorias; las segundas son reales y eternas. Por eso, no debemos invertir los factores, dándole a aquellas el valor que estas tienen. Forman mayoría las personas que pierden el real valor de una encarnación bajo el influjo quimérico emanente de las riquezas materiales.

Cuanto mas sentimos el valor de las riquezas materiales en la satisfacción de nuestro ego, tanto menos estaremos sintiendo el valor de las riquezas espirituales. No obstante, debemos luchar por conquistar nuestra independencia material, librándonos de las privaciones, que son siempre promotoras del desequilibrio psíquico. El progreso material es necesario para incentivo del progreso constructivo, moral y espiritual. Dentro de este orden, nadie mejor que los esclarecidos, y por lo tanto espiritualistas, estarán en condiciones de hacer uso de este dispositivo.

No debe existir poco caso por las cosas serias de la vida. Permanezcamos siempre atentos y disciplinados, no sólo para con las obligaciones en las Casas Racionalistas Cristianas sino también en el hogar, en el trabajo y en cualquier parte. Como el hábito es una segunda naturaleza, introduzcamos en nuestra naturaleza individual el hábito del método, del orden y de la disciplina para que este sistema sea practicado con espontánea naturalidad.

La compresión adquirida como Racionalista Cristiano le exige a cada uno saber mantenerse siempre bien humorado, mismo delante de la adversidad.

• Los fenómenos que se registran en el planeta Tierra, no ocurren por fatalidad, pues, por imperio de las leyes que rigen el universo, las cosas acontecen normalmente. Y así lo determina la LEY DE CAUSAS Y EFECTOS. La Ley en sí, persigue algún objetivo. Y lo importante es que reconozcamos que hay un objetivo y que este viene o vendrá en beneficio nuestro, de otro, o de nuestra evolución. HAY UN DICHO POPULAR QUE EXPRESA "no hay mal que por bien no venga", de hecho ya es el reconocimiento de esa verdad muchas veces comprobada.

• El RESPETO que se debe a los individuos de las diversas creencias existentes deberá ser observado y mantenido escrupulosamente.

• Las vidas anteriores han influido y decidido para que seamos lo que somos hoy. La naturaleza no da saltos. La evolución se desarrolla paulatinamente, porque ella depende de muchos factores experiencia, obtenidos o no obtenidos pero necesarios, en la frecuencia de las reencarnaciones.

• Es una equivocación suponer que todos los seres humanos están maduros para recibir y asimilar la Doctrina Racionalista Cristiana. La mayoría necesita, primeramente, despojarse de una pesada carga de hábitos, creencias, limitaciones, temores, correspondientes a estados crónicos de pensamientos erróneos, que aun perduran en su estructura psíquica, cercenándole en su natural sentimiento de expansión espiritual e impidiéndoles a seguir por un camino tan diverso de aquel por el cual venía andando rutinariamente desde muchos siglos atrás, o quizás milenios. Por eso, no se debe discutir sobre creencias con quien quiera que sea. Hay necesidad de comprender que la germinación y desarrollo, viene siempre de adentro hacia fuera, y depende, en gran manera, del estado íntimo e interior del individuo, y así, de su capacidad de aprender concepciones espirituales.

• Se dice que Jesucristo recomendaba a sus oyentes a que se abstuvieran de sembrar en terreno estéril o en medio de los abrojales. En sentido relativo, justamente, es el caso. Debemos tener una percepción clara y suficiente, para no pretender propagar o divulgar la doctrina Racionalista Cristiana en medios visiblemente hostiles.

Las ocasiones de manifestarnos sobre ella surgen espontánea y naturalmente, cuando entonces, la oportunidad se presenta sin ser provocada.

• Todos deben cuidar mucho de conservarse en buen estado de salud, para esto deben alimentarse convenientemente dentro de horarios fijos, descansando de acuerdo con las necesidades físicas y nunca trabajar exhaustivamente. Los que así no procedieren, estarán quebrantando su salud, estarán acortando su permanencia en la Tierra, y practicando, de un cierto modo, un suicidio lento que se consume poco a poco. Suicidarse no es tan solamente dar fin a una existencia corpórea, instantáneamente, en un gesto trágico y loco. También es el hecho de contribuir para la desencarnación prematura, accionando irracionalmente y practicando actos perjudiciales, de manera consciente. Los que obtuvieron conocimientos de los principios Racionalistas Cristianos no tienen disculpas para proceder de modo a infringir las leyes naturales, preludio seguro de una desencarnación prematura. Cuanto más esclarecido estuviere el ser humano, más apto estará para extraer de la encarnación un mejor provecho, y así, conquistar más elevada posición en futura reencarnación, sin contraer débitos que tendrán que ser salvados o rescatados en su futuro.

• Los apegos revelan casi siempre un indicio de anomalía psíquica, deben por lo tanto ser combatidos. Es muy común apegarse demasiadamente unos a los otros, y lo que no es raro, a un animal, a objetos de sus antepasados, que son guardados con una veneración enfermiza. No debemos olvidarnos de que las cosas materiales no nos pertenecen, son de la Tierra y en ella quedan, nosotros pasamos como viajeros cósmicos.

Procuremos, entonces, andar siempre por la línea del término medio, vale decir, equidistantes de los extremos, que, como se dice comúnmente, es la posición de la virtud. Necesitamos, todos, accionar siempre con la máxima prudencia y atención, pues en el caso de que no seamos dueños de gobernarnos, iluminados por nuestro propio razonamiento, nuestras vidas podrán tomar un rumbo diferente de aquel que nos gustaría seguir. Esto porque tenemos ciertas tendencias, que son productos del medio en que hemos vivido en encarnaciones anteriores, tendencias que, siendo malas, carecen de ser reformadas y orientadas con los conocimientos actuales, prodigalizados por el Racionalismo Cristiano.

• Para mantener en el debido orden todos los asuntos que se relacionan con el vivir terreno, mucho hay que raciocinar y meditar en cada día que pasa, y los que así no procedieren yerran a cada paso, promueven sufrimientos, arrastrando perjuicios que se acumulan en deudas morales espirituales, que deberán ser rescatados mas tarde en penosas condiciones.

• El mundo Tierra es una Escuela donde hasta el individuo más culto pasa a percibir su humana pequeñez, y lo poco que sabe delante de lo mucho que tiene para aprender.

• Mientras tanto, cuando el individuo es un rebelado contra su propia situación, envidiando lo que otros poseen, cuando el individuo es rico pero perdulario y gozador, preocupado apenas con su bienestar individual, egoísta y orgulloso, siempre pronto a menospreciar a los humildes; cuando es persona de índole irascible, recalcado y vengativo, que apenas aguarda la oportunidad para verter el veneno acumulado en su alma; o cuando es un ciudadano culto, pero presumido, infatuado de su vanidad, exhibicionista o ambicioso del poder temporal, para efecto de satisfacer su falsa grandeza, entonces, en ese andar, la pérdida de la encarnación es REAL para todos ellos, y al volver, en la encarnación próxima-futura o subsiguientes, otras experiencias les serán ofrecidas, cada vez más duras, hasta que puedan, algún día, corregirse y adoptar una forma correcta de vivir.

• No existen seres privilegiados, ya que todos pasan por la misma escala de la evolución.

• Los que hoy son buenos, ya fueron malos. Los que aún son malos, dependen de mucho trabajo, de mucha lucha, de muchos sufrimientos para tornarse buenos.

(El autor es Presidente de la Filial Rivera, Uruguay.
Texto extraído del libro "Práctica del Racionalismo Cristiano")

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