La imagen de una niña

Eliane de Fatima Cardoso Ramos

Nadie vino a este mundo para ser perezoso, ni para vivir navegando en un mar de rosas. Todos vienen para luchar, es el mismo espíritu que escoge la lucha. Maria Tomazia

Esta es una historia verdadera de nuestra hija, con siete años y que, a pesar de ser considerada en su escuela como "especial", participa de actividades reglamentarias con los demás niños de su misma edad. Tiene, por lo tanto, la oportunidad de vivir la espontaneidad y la naturalidad de su infancia.

Pues bien, nuestra hija nació prematuramente, con apenas seis meses de gestación. Su cuerpito sufre las consecuencias de ese incidente, y su salud requiere de nosotros cuidados extras y permanentes.

Así, para mantenerla segura y no sufrir las intemperies del tiempo, la mantenemos bajo dieta especial con regímenes alimenticios y otros cuidados.

Por encima de todo, cultivamos en nuestro hogar la disciplina Racionalista Cristiana, como norma básica en nuestras vidas. Además de asistir a las sesiones públicas de la Filial de nuestra ciudad, practicamos reglamentariamente la limpieza síquica diaria a las 7 horas de la mañana y a las 8 horas de la noche. Así, nuestra hija nació y disfruta de la felicidad saludable de estos principios básicos.

Cierta mañana, al buscarla a la escuela, noté algo en su mirar, era un brillo diferente, y en el camino a casa ese brillo se intensificaba, después, al dormir, su semblante era de extrema felicidad, la paz del mundo estaba allí.

Al día siguiente no resistí, e investigué la razón de aquella felicidad con su profesora. Ella, relató que había proporcionado a los alumnos la oportunidad para que manifestaran sus conocimientos y creencias religiosas o la forma de hacer sus rezos. He ahí que nuestra hija, después de esperar su turno, pasó al frente, se sentó en el lugar de la profesora, hizo la irradiación y con el lápiz, dio dos golpecitos en la mesa.

Al final, todos los alumnos y la profesora, emocionados, la aplaudieron de pie.

Entendemos que en ese momento hubo la atracción de las Fuerzas Superiores, higienizando el ambiente, transformando el local, en un momento de extrema felicidad para todos.

Como madre, la emoción tomó cuenta de mi ser. Y nuestra gentil profesora, al cuestionarme, recibió la dirección de la Filial de nuestra ciudad de Petrópolis.

(Versão ao espanhol de Adelina Gonzales Bermudez)

 

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